Crece la instalación de Antenas de Telefonía Celular en la Localidad de Kennedy

La Edil Clemencia Avila Nicholls señaló: "La comunidad Kennediana ya no sabe que hacer con la proliferación de la instalación de antenas de telefonía celular en cualquier predio de la localidad, en especial en el barrio Torcarema y el sector del parque Morabia de Bogotá D.C.” 
 A pesar de todas las gestiones que hemos realizado junto con la comunidad ante las entidades competentes como el Ministerio de Comunicaciones, Ministerio de Medio Ambiente, Defensoría del Pueblo, la Secretaría de Planeación de la Alcaldía Mayor de Bogotá, la Secretaría de Salud Distrital, vemos inermes como se van a seguir instalando esas antenas de telefonía celular indiscriminadamente en la localidad de Kennedy, especialmente el Sector de Morabia y la unidad residencial El Parque.Ante los distintos derechos de petición que hemos elevado ante los organismos del Estado concluyen que “…Los campos electromagnéticos producidos por fuentes como la que es objeto de discusión, no tiene un gran poder de penetración en el hombre. 

 En nuestro país no existe reglamentación sobre los parámetros  de las radiaciones no ionizantes a nivel de salud”.Y agregaron que aunque existe el Decreto Distrital 061/1997, “éste no establece restricciones para la instalación de estas antenas en las zonas de carácter residencial, únicamente si se trata de un inmueble sometido al tratamiento de Conservación Arquitectónica o Urbanística”.Hay un debate científico sobre si las antenas de teléfonos celulares contaminan o no.

 La OMS todavía no ha terminado los estudios como para asegurar que contaminan pero lo cierto es que irradian ondas electro-magnéticas que pasan por el cuerpo humano y esto provoca disturbios en la salud. La gran pregunta es: ¿Qué debe hacer la comunidad frente a la situación presentada con la proliferación en instalación de antenas de telefonía celular, Teniendo en cuenta las disquisiciones científicas de que hacen o no daño a la salud?.Una opción sería  que hasta que no esté comprobado que el vivir o permanecer cerca de éstas antenas de telefonía celular son o no nocivas para la salud.

 El problema es que si dentro de 10 años se comprueba que esto si provoca cáncer ¿Vale la pena arriesgar la vida y la salud mental y física de una comunidad? Uno tiene una sola vida y ésta debe ser sana y la obligación del estado es proteger la vida, honra y salud de un pueblo. Como hemos dicho, estas ondas son absorbidas fácilmente por el cuerpo humano, en el que producen unos determinados efectos biológicos. Pero el problema se plantea por la falta de acuerdo de los científicos sobre cuales son los niveles perjudiciales y las normas establecidas en Colombia para la autorización de instalar estas antenas de telefonía celular en zonas residenciales en una distancia que no pasa los 300 metros entre una y otra, pues cumplen según nuestra normatividad con los requisitos de ley.Un ejemplo muy fácil de comprobar es en las personas que llevan marcapasos: quienes pueden verse interferidos por las ondas emitidas por la antena, incluso en niveles muy bajos.

 Pero el problema se plantea con las exposiciones a largo plazo. ¿Qué sucede cuando una persona vive, duerme, trabaja, juega o estudia, mes tras mes y año tras año, cerca de una antena de telefonía móvil?. Su cuerpo se va a ver expuesto de manera continuada a niveles de emisión mucho más bajos que los que recomiendan las normas de protección (que sólo tienen en cuenta exposiciones cortas, por ejemplo de 6 minutos). No se van a producir quemaduras ni calentamiento, porque no están expuestos a niveles muy altos. Muchos científicos avisan de que se pueden producir otro tipo de efectos no térmicos, derivados de niveles mucho más bajos y de una exposición a largo plazo.

 Estos efectos, podrían producirse en las personas que pasan largos períodos en un radio de hasta 300 o 500 metros de una antena, (teniendo en cuenta que cuanto más cerca se esté, más alta será la potencia que se está recibiendo). Es así como muchos países y ciudades: Suiza, Italia, Suecia, los Países del Este (que llevan décadas investigando este tema), ciudades australianas, la ciudad de Toronto (en Canadá), Salzburgo (Austria), han establecido normas que obligan a situar las antenas a 100, 200 e incluso 500 metros de lugares habitados. Las últimas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide el alejamiento de los colegios, hospitales, centros geriátricos, ya que algunos estudios científicos sugieren que niños y ancianos pueden ser los más afectados por una exposición continuada. Allí, se está aplicando actualmente una política de precaución, ya que algunas investigaciones científicas han establecido que la población expuesta de forma continuada a niveles de radiación similares a los emitidos por las antenas de telefonía móvil podrían experimentar un incremento de: Abortos, daños en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro y en la presión sanguínea, descenso de los niveles de melatonina, depresiones, insomnio, dolores de cabeza, síndrome de fatiga crónica, afección del sistema inmunológico, cáncer, tumores cerebrales y leucemia infantil. ¿Qué salud física y mental pueden tener en algunos años nuestra comunidad del Barrio Morabia y El Parque, cuando se halla comprobado las consecuencias de vivir cerca de más de una antena de telefonía celular que se encuentran instaladas o en vía de instalar  en este sector? Y nuestra legislación no ha establecido reglas muy claras en estos precisos casos. ¡Buena pregunta!
 

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