Droga y polémica, entre el consumo y el tráfico

diego_felipe_rodriguezDebo reconocer que me agrada Santos, es a mi modo de ver la representación más refinada y moderna de la élite cachaca, que luego de Uribe es el hombre que va demostrando cada vez más su capacidad de generar coyunturas, como el de la droga. Sin embargo, su capacidad política, como a Uribe, parece no le es suficiente como para detener el tráfico de estupefacientes. Contrariamente diera la impresión que en Colombia son mucho más eficaces aquellos que la trafican. En todo caso, legalizar la droga sería legalizar el narcotráfico y librar de la ley a sus formas conexas de violencia.

Indudablemente este episodio de la droga nos ha marcado profundamente como nación, y no solo por el consumo. Existe una realidad jurídica y otra social lo suficientemente inestables y particulares como para perpetuar la continuidad del problema. La violencia resultado del tráfico y producción de estupefacientes se han convertido en una violencia estructural, por lo que la “guerra contra la droga”como concepto de una política criminal no responde. La política criminal para la confrontación armada no es suficiente porque no puede evitar la mutación que las estructuras criminales van asumiendo en el territorio, y aunque las cifras de producción de coca disminuyan eso no significa que la maquinaria del narcotráfico se detenga. Eso lo hemos vivido ya durante casi dos décadas.

Hoy el 2% del PIB es gasto militar, por lo cual la polémica va más allá del simple consumo. Algunos han dicho que el tema no es la despenalización o deslegalización sino la lucha contra el narcotráfico. Pero no es sencillo cuando a la polémica ingresan quienes optan por diferenciar entre drogas  blandas y drogas duras. Lo que si hallo cierto en este punto, es que los efectos sociales que produce el consumo de alcohol, que es considerada una droga blanda, es más lesiva que el consumo de marihuana o cocaína, que son consideradas drogas duras. Resulta curioso que la violencia producida bajo los efectos del alcohol es mayor que la producida bajo el efecto de la marihuana. Aunque esto en ningún caso justifique la responsabilidad de quienes bajo el efecto de alguna sustancia cometa un delito.

El Senador Carlos Baena ha estado de acuerdo con la despenalización de la droga proponiendo, como ha sido la costumbre de la bancada del movimiento MIRA, un tratamiento enfocado a la salud pública y la verdadera prevención del consumo; por otro lado le ha dicho no a la deslegalización porque eso supondría implicaciones ligadas al conflicto armado.

Si se llegase a deslegalizar la droga, ya en mi opinión, espero se haga con muy altos impuestos, quizá así se logre un verdadero control del consumo. Ya sobre las visiones políticas que abogan por la confrontación armada tengo muy claro que no depende de las opiniones que aquí omitamos; aunque el procurador sugiera que se nos pregunte. Según los resultados de la última encuesta de ipsos napoleón el 69% de los colombianos no son partidarios de la legalización de la droga, en tanto que sí lo es el 21%. Pero reitero nuevamente: nada de lo que pensemos lo colombianos tiene injerencia en esto.

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