El incierto panorama electoral de 2010

Por : Senadora Alexandra Moreno Piraquive

A menos de 100 días de la realización de las elecciones para el Congreso de la República, la política colombiana sigue envuelta en un círculo vicioso que no permite avanzar para dejar a un lado la corrupción y la politiquería, que ha puesto nuestras instituciones bajo el ojo crítico de la opinión internacional que nos sigue mirando con desconfianza.

Resulta increíble y no existe ninguna explicación lógica que pueda expresar, que después de los escandalosos hechos que develaron la participación de algunos políticos comprometidos con grupos al margen de la ley y luego de que la Corte Suprema de Justicia enjuiciara a un buen número de congresistas, persista en el ambiente la posibilidad de que puedan llegar a las listas de los partidos personas cuya reputación está en entre dicho.

Al parecer, y tal como se ven las cosas, es muy poco el interés que los partidos involucrados en las investigaciones están haciendo para cerrarle el paso a la entrada de personas con dudosa reputación a sus listas y en parte esto se puede concluir con su actuar frente al proyecto de Reforma Política que hoy se encuentra a punto de naufragar, dejando sin normatividad para regular las elecciones al Congreso en el 2010.

Una mala señal de acuerdo con los investigadores que han señalado, que el fenómeno de la “parapolítica” y la corrupción buscarán todas las maneras de mimetizarse para mantenerse en el poder. En ese sentido, sería bueno conocer cuáles serán los mecanismos de filtro que utilizarán los partidos comprometidos para evitar de una vez por todas, la infiltración en sus listas.

Lo cierto es que tanto el Gobierno como el Congreso, de no aprobarse la Reforma Política, van a quedar en deuda con la ciudadanía que no saldrá de la incertidumbre al realizar unas nuevas elecciones con una normatividad que en nada obstaculizará la influencia de los grupos ilegales.

Así las cosas, en los próximos días se va a ver la misma feria de avales de todas las campañas y será muy difícil que el Congreso espíe sus culpas y el país recobre el camino de una política realizada con ética, que permita a los colombianos salir de sus más apremiantes retos como son alcanzar una mejor calidad de vida, y acceder a una buena educación, salud y empleo dignos.

Estamos a tiempo de cambiar las reglas de la política y fortalecer las instituciones. Si no lo hacemos, el pueblo tendrá que castigar los partidos y los políticos que no quieren dejar que Colombia salga de esta encrucijada que nos tiene al borde del abismo.

 

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