Entramos en una Recta Final Por: Carlos Alberto Baena López @Baena

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La semana pasada, tanto Colombia como el mundo entero, recibió con verdadera satisfacción y mucha expectativa, la noticia sobre la finalización de la etapa de diálogos, y la composición definitiva del Acuerdo Final para la terminación del Conflicto Armado entre el Estado y las FARC-EP, conflicto que persistió en el país durante tanto tiempo.
Desde el Movimiento Político MIRA celebramos que las negociaciones hayan concluido finalmente, dando paso a una recta final del proceso. Se trata pues de un evento histórico de la mayor trascendencia.
Ahora los esfuerzos deben multiplicarse para hacer frente a los factores que sirvieron de causa, y de sustento, al conflicto: Pobreza, exclusión, inequidad y segregación social; esfuerzos con los que el Movimiento MIRA, desde siempre, ha demostrado su compromiso.
El país debe dar un gran paso en la inclusión política y social mediante la Reforma al Sistema Electoral y Político. En ella, los partidos y movimientos minoritarios deben contar con garantías para su permanencia, con posterioridad a la firma del Acuerdo de Paz, de modo que puedan continuar aportando a la construcción colectiva de los asuntos públicos, desde la institucionalidad, como hasta ahora lo han hecho.
De otra parte, el acuerdo ha de garantizar la Participación Política de la Mujer, así como la inclusión de los cientos de miles de colombianos, hoy residentes en el exterior, que han sido víctimas de este conflicto armado.
Sin duda, el cierre de las negociaciones sobre la terminación del conflicto con las FARC-EP, debe garantizar verdad, justicia, reparación y no repetición. Estos elementos son cruciales e indispensables para evitar el resurgimiento del conflicto, más adelante.
Dentro de este contexto, como sociedad tenemos una oportunidad de oro para la reconstrucción de nuestro país, reconstrucción en la que la Libertad Religiosa contribuirá por medio de Virtudes, Valores y Principios en la promoción de la verdadera reconciliación.
Empieza a suscitarse entonces, el escenario adecuado para fundamentar un nuevo orden social, donde la Convivencia con Respeto se convierta en un propósito común. El conflicto que, junto con otros elementos, llevó a la sociedad colombiana a límites insospechados de intolerancia, haciéndole creer a las personas que las diferencias sólo se resuelven mediante la fuerza, no puede tener por más tiempo, cabida entre nosotros.
Es el momento de desaprender la violencia y empezar a vivir en armonía, respetando y comprendiendo las diferencias.

Columna publicada en el diario impreso:

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