Las garantías y la participación: opinión de los jóvenes

andres_corredorPor : Andrés Corredor

Diferentes vías, métodos y escenarios permiten el acceso al Estado, no hay cualidad más valiosa que la de ser un ciudadano activo. Ser consultor de las políticas, direccionar la gestión Institucional a los territorios, conocer la especificidad de alguna población o tema y demás labores, atañen al ciudadano común, quien en muchas ocasiones, inmóvil, espera de sus Gobernantes las mejores decisiones, ¿existe mejor decisión que la consultada con él? Temo que no, máxime si no es solamente consultada, sino también ejecutada.

Cuando hablamos de jóvenes comprometidos con el Estado, el tema es más complejo; quienes hemos tenido la oportunidad de tratar con jóvenes, comprendemos que el trabajo no es sencillo, existen formas en las cuales se convoca al joven a involucrarse con el Estado, con las decisiones que de una u otra manera le atañen, con recursos que están destinados para su beneficio, con el manejo de necesidades que nos anegan.

La Ley 375 de 1994 establece como un espacio concreto de participación a los Consejos de Juventud, los cuales actúan como organismos de carácter consultivo frente a la Administración Local, Municipal, Departamental o Nacional, según su nivel. El 29 de septiembre pasado se realizaron las elecciones de los Consejos de Juventud en la Ciudad de Bogotá, estas elecciones fueron particularmente atípicas. Temo que es muy posible que la reflexión generada por esta vía diera como respuesta la incertidumbre, sin embargo, es poco probable que los jóvenes del Distrito encuentren certeza en un proceso que en muchos aspectos se ha visto descuidado y lleno de improvisación en los procedimientos realizados por parte de la Administración.

Es necesario que en los espacios y procesos de participación se encuentren garantías, en el caso de los Consejos de Juventud, para su elección, conformación y permanencia. Es inapropiado zaherir el ánimo de los jóvenes que quieren elegir o ser elegidos. La Administración solo podrá hallar certeza en sus decisiones cuando estas sean consultadas con la comunidad, y con los espacios que así la representan.

Es histórico, que este tipo de procesos, evidencia a quienes han querido tomar las cosas en serio y se han ceñido la camiseta luchando por su comunidad, se encontrará presente al final de la jornada aquel o aquella que sin importar las circunstancias ha asumido su rol con entereza y compromiso. La labor de la Administración, en este caso, es apoyarlo, no darle la espalda. En vez de censurarlo, atenderle y escucharle.

Deseo que quienes han colocado como una meta en sus vidas el contribuir a la calidad de vida su comunidad juvenil circunvecina, lo logren. Mis mejores deseos a la cuarta generación de Consejeros de Juventud del Distrito.

 

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