Minería vs Paisaje Cultural Cafetero: Carlos Alberto Baena

Baena CrónicLa Crónica del Quindío.   

El comportamiento del gobierno actual respecto de la minería, sigue sin escuchar la realidad nacional. Es recurrente que desde el Senado de la República hagamos llamados insistentes para que se tomen cartas en el asunto, sin encontrar el eco suficiente ni en los ministerios del ramo, ni en la presidencia de la República. Allí es evidente que las prioridades son otras.

Históricamente, los rigores y perjuicios que trae la minería los han vivido algunos departamentos del país como Antioquia, Huila o Chocó.

La cuestión es que ahora, el panorama para el departamento del Quindío se muestra neblinoso y desolador.
A pesar de asumir los debates con profundidad y responsabilidad, en los que hemos denunciado inconsistencias e irregularidades respecto del modelo que quiere implantar el actual gobierno, la falta de voluntad política respecto del ambiente, el territorio y las personas que lo habitan, es más que notoria.

La realidad es que el gobierno, así comprometa su palabra afirmando que le cumplirá a la gente, no lo hace, empezando por el mismo Jefe de Estado.

Para demostrarlo basta con recordar cuando en Armenia el señor presidente de la República Juan Manuel Santos, dijo que no iba a intervenir el Paisaje Cultural Cafetero, y no nos cumplió ni a los quindianos, ni a los risaraldenses, ni a los caldenses.

Hoy por hoy, en un documento Conpes aparece claramente que se encuentran avalados alrededor de 200 títulos de explotación minera, en terrenos del PCC, a pesar de ser parte del patrimonio de la humanidad.
Seguramente si por ese entonces hubiésemos estado en elección, o en reelección, la actitud hubiera sido otra, solo por congraciarse con la población.

En consecuencia, exigimos que no se permita la extracción en los páramos, ni en las zonas protegidas, ni en las zonas estratégicas para la agricultura, ni en los afluentes hídricos cercanos a las ciudades, ni dentro de las ciudades mismas, por citar algunos ejemplos.

El Plan de Ordenamiento Minero, que luego de 3 años por fin está en vías de ser expedido, debe entenderse como una herramienta idónea para excluir y proteger los territorios, y no como el camino apto para introducir todas las vías posibles de explotación, salvo unas simples restricciones técnicas.

Proponemos, es más, reclamamos, y alzamos nuestra voz en contra del gobierno nacional, para que se apersone de llevar la minería al nivel de política de Estado, de tal modo que los lineamientos no queden a merced de presidentes, elecciones o gobiernos, sino que se tomen medidas de fondo a favor del ambiente, las personas y la tierra.

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