Proyecto de acuerdo “Por el cual se establece el plan de igualdad de oportunidades para la equidad de genero en el Municipio de Sevilla Valle del Cauca y se dictan otras disposiciones

 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS


Contemplar la equidad de género como un componente básico para el desarrollo de la vida social y política en el municipio, el cual es el resultado del esfuerzo, la visibilidad y legitimidad que la mujer ha logrado en los últimos veinte años, así como de la preocupación por las amenazas a la calidad de vida que ha dado valor a la participación colectiva y la organización ciudadana, por tal razón el establecimiento del Plan de Igualdad de oportunidades propuesto en el presente Proyecto de Acuerdo tiene por objeto servir de plataforma para todas las acciones que se adelanten por la Administración Municipal en beneficio de la ciudadanía en general, teniendo como eje fundamental la equidad de género.

La Equidad de género hace referencia a la construcción social que asigna a hombres y mujeres una serie de características y papeles socialmente encaminados a la igualdad de participación en la vida económica, social política y cultural de su entorno.

Como antecedentes históricos, según la OIT en América Latina, el modelo de crecimiento de los años 50 se caracterizó por un enfoque asistencialista para abordar los problemas de las mujeres, basado en la priorización de su rol reproductivo. A fines de los 60 y principios de los 70, el fracaso de las políticas de modernización trajo un mayor reconocimiento del rezago social de las mujeres, se< span style="font-family: Arial, sans-serif;"> comenzaron a revisar las relaciones al interior del hogar y tímidamente el aporte de las mujeres al desarrollo.

A título de ejemplo, en Gran Bretaña las políticas se centraron en el hombre como sustento del hogar y la provisión de servicios de atención a los niños fue menor lo que explica la inclusión a tiempo parcial de las mujeres en el mercado de trabajo mientras que los estados escandinavos se han movido en la dirección de políticas que presuponen que hay dos personas que generan el sustento del hogar, lo que ha incentivado a las mujeres ha incorporarse al mercado, apoyadas en licencias por “maternidad” para la madre o el padre, o en la provisión de servicios públicos de cuidado de los niños.

En la actualidad, las mujeres han dejado de ser beneficiarias pasivas de las políticas de desarrollo para ser reconocidas como participantes activas con derecho a acceder en condiciones de igualdad a sus beneficios.

La desigualdad de género impide que ambos géneros tengan el mismo acceso a oportunidades para su desarrollo personal y colectivo. Los estudios y la teoría de género han permitido conocer los contenidos de la desigualdad. Estos contenidos se ven expresados y toman formas diferentes en todos los espacios en los que se relacionan mujeres y hombres y en todas las acciones que ambos realizan.

Se ha llegado a considerar que las mujeres son menos aptas para tomar decisiones y ocupar puestos de poder. En algunos países no se invierte en igual proporción en la educación de las niñas que en la de los niños, basándose en el supuesto de que las niñas no necesitan estudiar porque van a permanecer en casa cuando sean mayores otorgándole muchas más libertades al sexo masculino que al femenino.

En la búsqueda de un desarrollo sostenible, cada persona tiene una responsabilidad y tareas que cumplir para que, en conjunto, se puedan realizar los cambios propuestos. Si las personas participantes están en relación de desventaja, de subordinación y opresión (puede ser por género, edad, etnia, clase o condición socioeconómica, religión, política, entre otros), resulta difícil lograr los acuerdos mínimos que las lleven a reconocerse entre en un plano de igualdad de oportunidades.

Así, las mujeres no cuentan con tiempo para dedicarlo a participar en proyectos u organizaciones, a su capacitación, recreación, educación o a mismas. La meta del empoderamiento de las mujeres es transformar la ideología, las estructuras e instituciones que refuerzan y perpetúan la discriminación de género, haciendo uso de mecanismos como la capacitación, la participación, la organización y el ejercicio de la ciudadanía.

Trabajar con enfoque de género es, en suma, introducir una nueva visión y forma de sentir y vivir la realidad, basada en relaciones de equidad y autonomía entre los géneros (hombres y mujeres). Es tener conciencia de la participación de mujeres y hombres como gestores y sujetos del desarrollo, lo cual supone congruencia entre la concepción que se adopte y la forma de vida.

A pesar de la  participación que ha tenido la mujer en el plano nacional  en el campo laboral, tanto en el sector privado como en el público en la Administración Pública, considero que se debe avanzar con firmeza en este aspecto, con el propósito de afianzar una política y una cultura de equidad de género en el municipio.

Es por ello que deseo poner a consideración de la Corporación este importante asunto, en aras de contribuir en el acortamiento de la distancia entre géneros, que en términos de oportunidades existe en algunos sectores de nuestra sociedad, resaltando que el Plan de Igualdad de Oportunidades planteado en este proyecto se debe construir de manera colectiva y haciendo énfasis en algunos apartes descritos como líneas de acción, donde propongo algunas actitudes que se consideran pertinentes para construir cultura de equidad de género en el municipio.

 

De los honorables concejales,

 

 

 

 

 

 

Gustavo Alberto Tabares Valencia.

Concejal Movimiento MIRA.

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