SE BUSCAN MUJERES

CD 08112013 03SE BUSCAN MUJERES

Los partidos políticos están en la búsqueda desesperada de mujeres. Para las próximas elecciones no solo deberán alcanzar un umbral de 450.000 votos para conservar su personería jurídica, sino que las listas al Congreso tendrán que estar confeccionadas con un mínimo de 30 por ciento de damas. (Mira)

La obligación es el efecto de la reforma política que por primera vez se estrenará en las elecciones del Legislativo.

En un país en el que la tradición política ha sido de hombres -el voto femenino llegó a Colombia casi dos décadas después que en el resto de América Latina-, conquistar mujeres para participar en política es todo un reto.

En especial ante la ausencia de nombres como Gilma Jiménez, Piedad Zuccardi, Dilian Francisca Toro o Liliana Rendón, las grandes electoras de los comicios de 2010.

La pregunta de cómo mejorar y aumentar la participación de la mujer en la política no es un asunto menor. SEMANA consultó varios directores de partidos que aceptaron que la tarea no

es fácil.

Por eso, por estos días las colectividades están en una ‘campaña de conquista’: lanzan convocatorias, hacen talleres, envían invitaciones y recogen hojas de vida con el fin de reclutar mujeres para tratar de cumplir el requisito. La primera experiencia con la Ley de cuotas, durante las elecciones locales de 2011, dejó una lección amarga: la Registraduría sacó de juego 217 listas por no cumplir con el porcentaje de participación femenina.

El próximo 9 de noviembre comienza la inscripción de las listas a Cámara y Senado. A partir de ese día, durante un mes, los partidos políticos deberán entregar a la Registraduría los nombres de las personas que aspirarán a conquistar una curul. El Uribe Centro Democrático mostró sus cartas antes, pues los movimientos que deben recoger firmas para constituirse tienen que presentar sus candidatos con un mes de anticipación.

Esa colectividad cumplió a rajatabla con la Ley de cuotas. Entre los primeros 30 nombres hay diez mujeres. La diferencia con la tradición estriba en que hizo una lista cerrada, es decir, la gente vota por todos los candidatos que integran la lista encabezada por Álvaro Uribe. Ese hecho le da más posibilidades reales de salir elegidas a las primeras cuatro mujeres que aparecen ahí y por eso hubo una crítica favorable a su decisión.

Un ejemplo todavía más aplaudido es el del Partido Mira. Para las elecciones al Senado este partido hará una ‘lista cremallera’ y cerrada. Eso quiere decir que por cada hombre habrá una mujer. De esta manera garantiza que el 50 por ciento de los elegidos sean del sexo opuesto. Pero para los Miraístas no solo se trata de un asunto de equidad numérica, pues en los objetivos de sus programas la mujer es una pieza clave.

“Lo importantes es que para incluir a las mujeres en las listas al Congreso existan criterios objetivos de selección. De lo contrario las mujeres serán un relleno”, anota la directora de la Misión de Observación Electoral, Alejandra Barrios. El llamado de la MOE es a que los partidos elijan mujeres que hayan hecho escuela dentro de las organizaciones o como resultado de un proceso democrático de elección. Así el cumplimiento de la norma iría más lejos del formalismo.

No obstante, ese ideal está lejos de la realidad. Ante la pregunta de cuál es el criterio de selección de las mujeres para integrar las listas, voceros del Partido Conservador, el Partido Liberal, el Polo y Cambio Radical, todavía no tienen una respuesta clara.

Para otros ni siquiera hace parte de sus discusiones. El director del conservatismo, Omar Yepes, anunció la semana pasada que su colectividad buscará integrar sus listas con el 50 por ciento de mujeres. “A las mujeres hay que invitarlas, no se trata solo de cumplir porcentajes, porque ellas han demostrado tener calidades y competencias para manejar responsabilidades políticas”, dijo.

Una respuesta semejante dio la directora del Polo Democrático, Clara López. El objetivo de su partido es alcanzar la paridad y por eso destinará algunos recursos para financiar esas campañas. “No queremos ‘mujeres constancia’ (de relleno), sino que las mujeres que accedan a participar como candidatas tengan oportunidad real de ser elegidas”, dijo. No obstante, reconoció que ese esfuerzo todavía es insuficiente.

Ella, que sabe lo que significa ejercer su derecho a la participación en un escenario dominado por hombres, advirtió tres obstáculos que se atraviesan entre las mujeres de su partido y la política: 1) escepticismo a la posibilidad de salir elegidas; 2) la creencia de que su liderazgo social riñe con el compromiso político; y 3) una herencia cultural que desestimula.

Otro que no mencionó es el factor dinero. Mientras para los hombres la política es una profesión y encuentran quién los financie, en la mayoría de los casos de las lideresas la política es una actividad accesoria de su profesión o trabajo social.

Según la Unión Interparlamentaria, la representación femenina del Legislativo colombiano, del 14 por ciento, ha bajado en el escalafón mundial del puesto 86 en 2011, al puesto 106 a septiembre de este año. Además de la escasa participación política, el otro problema es la calidad. De las 17 mujeres que fueron elegidas al Senado en 2010, por ejemplo, cuatro no estarán en el próximo periodo debido a sanciones o investigaciones de la Justicia.

A este fenómeno se suma la llegada de mujeres al Congreso en razón de su pertenencia a un clan familiar y en reemplazo de un político cuestionado. Es el caso de congresistas como Teresita García, quien reemplazó a su hermano Álvaro García; Piedad Zuccardi, a su esposo Juan José García; Arleth Casado, a su esposo Juan Manuel López Cabrales; y Olga Lucía Suárez, a su hermano Óscar Suárez, entre otras.

El aumento de la cuota de mujeres en las listas es un primer paso en la dirección correcta.

En un momento en que la política exige renovación, los partidos tienen más que un reto, una oportunidad. Falta ver si los estímulos son suficientes y, como todos predican, no se cumple la cuota por cumplir, sino para mejorar la calidad de la democracia.

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