SOS de campesinos por heladas

Cada año durante sus inicios el fenómeno climático de las heladas irrumpe en los campos especialmente en la región cundiboyacense, destruyendo a su paso los cultivos de papa y las siembras de pequeños agricultores, que prácticamente quedan arruinados, pues toda su inversión termina quemada por el intenso frío que arruina la cosecha en el termino de unas pocas horas.

Está es la realidad  de los campesinos de Chiquinquirá, Saboya, y de los municipios de Caldas y Nariño en Boyacá, que  el pasado domingo 3 y el lunes 4 vieron como la helada destruyó los cultivos que ya estaban a punto de ser recogidos, afectando la economía de centenares de familias que hoy no saben que hacer y claman del Gobierno una ayuda que les permita mitigar sus perdidas.

Sin duda estos efectos climáticos, predecibles por los institutos de investigación como el IDEAN y los expertos en el tema hoy se pueden detectar y prevenir. Sin embargo es muy poco lo que los campesinos que viven de cultivar la tierra pueden hacer cuando el clima atropella abruptamente afectando la tierra, y menos cuando dicho fenómeno parece haberse endurecido, pues la helada de la semana pasada cayó con más intensidad que en otras ocasiones, según lo denunciaron los campesinos de  Boyacá, al parecer motivado por el cambio climático.

Lo cierto es que la economía de estos campesinos ya no les da para su supervivencia y el Gobierno, más que anunciarle a través de sus institutos climatológicos de los cambios en el clima, debe tomar medidas urgentes para que el campesinado no pierda su ilusión ya que hoy día sembrar cualquier tipo de cultivo es una lotería, porque ya no sólo el campesino se las tiene que ver con el costo de los créditos, las semillas, los abonos, los jornales y los intermediarios que se quedan con más del 60 % de las ganancias, sino que ahora tienen que enfrentar un enemigo al cuál parece imposible vencer sin el apoyo gubernamental.

En ese sentido el Ministerio de Agricultura en cabeza de su ministro, debe actuar cuanto antes ya sea para que los afectados puedan ser vinculados a las líneas especiales de crédito como el Plan de alivio a la deuda agropecuaria (PADA), para ayudarle a estás familias que prácticamente lo perdieron todo.

Está es la oportunidad para que el ministro de agricultura desagravie a los campesinos que durante los años anteriores sufrieron la inmisericordia del mal tiempo y el Gobierno terminó dándoles una ayuda irrisoria, donde muchos de los afectados ni siquiera utilizaron los auxilios porque era más costoso desplazarse hasta las entidades y llenar los requisitos para recibir en algunos casos 30.000 pesos y  sumas irrisorias de 500 y 1000 pesos, como lo denunciaron algunos.

“El campesino hace patria en sus sementeras y debe reconocérsele su aporte y valentía en estos tiempos, porque no podemos seguir estigmatizándolo y que ellos sigan creyendo que ser campesino en Colombia es una calamidad”.

 

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